martes, marzo 27, 2007

La espera de Maria

El iracundo grito de pena de Maria se escucho incluso en la casa de su vecino Antonio, el cual cerraba las ventanas de su casa porque se avecinaba una de esas lluvias que lo inundan todo. Maria no se pudo contener y estallo en llanto tétrico que articulaba el nudo apretado que nacía en su garganta al momento de tragar su pena mayúscula. Luís la miraba con un par de lagrimas en sus ojos y una tristeza expuesta en el alma. Tomó su mochila negra y se la coloco en la espalda, comenzó a caminar en silencio hacia la puerta. Maria lloraba aferrada a su almohada, la apretaba con todas sus fuerzas, en ocasiones golpeaba con el puño izquierdo el colchón de su cama, no paraba de llorar ni de gritar con su voz acoplada en el lecho de su almohada. Luís antes de salir la miro por última vez, saco un cigarro de su chaqueta y abrió la puerta. Sintió una extraña sensación de pena y frustración, los años, recuerdos y nostalgias se le avecinaron al mismo tiempo que cerraba la puerta, eso si, sin mirar hacia atrás.
Maria aun seguía tendida en la cama, desnuda y con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar; no podía entender razones, ni siquiera podía hablar, su corazón se apretaba cada vez que miraba a la ventana y solamente encontraba el vacío en las gotas de lluvia que chocaban en el vidrio y finalizaban su viaje en la más espantosa de las muertes. Se incorporo secándose sus lagrimas, apoyo su cabeza en lo frío de su ventana, prendió un cigarro y miro hacia la puerta; pensó que en cualquier momento entraría Luís para pedirle perdón o tal vez para darle un beso en el más profundo silencio, al pensarlo su corazón se apretó y sus lagrimas volvieron a florecer en sus intensos ojos verdes.
Maria se volvió a secar los vestigios de lágrimas que aun aullaban en sus mejillas, se levanto y preparo un café. Coloco el disco de Fito que tanto le gustaba a Luís escuchar, se sentó en el suelo de su pieza mientras revolvía y soplaba el café para no quemarse. Sus lágrimas volvían a sus cansados ojos, caían ya por inercia y su pecho con cada melodía del disco se le apretaba aun más. Miro hacía la puerta buscando refugio a su tan triste pena, pero Luís no aparecía.
Pasaban las horas y la noche en totalidad iba muriendo progresivamente. En Santiago la lluvia inundaba casi por completo las avenidas y las luces de los faroles comenzaban a debilitarse. Las latas de los techos aledaños a la casa de Maria sonaban fuertemente, casi tan fuerte como los gritos de desesperación y rabia que se emancipaban de la garganta de Maria, que decidió por una noche llorar y gritar como nunca antes lo había hecho, dejar de pensar y vestirse de desesperación y pena.
El disco de Fito seguía replicando las melódicas más triste que se ha podido escuchar en una noche de lluvia torrencial, la luz tenue que entraba por la ventana de la habitación no era lo suficientemente buena para iluminar las lágrimas secas que habían corrían despavoridas por las mejillas de Maria aquella noche.
Como era de esperar el silencio llego, las lágrimas dejaron de caer sin motivo alguno, la cajetilla de cigarrillos se había acabado, el sonido cortante de la respiración de Maria se escuchaba triste en la soledad de su habitación, el café ya estaba helado y a medio tomar, la lluvia seguía con mayor intensidad, y la mano de Maria dejaba de estar apretada en la almohada. Los parpados de Maria cayeron, al igual que un infinito hilo de sangre que venia de sus brazos y abultaba el charco que había a su lado. En ese preciso segundo, Luís golpeaba la puerta de la casa de Maria para pedirle perdón o tal vez para besarla y abrazarla en silencio perpetuo, pero aquella mañana nadie respondió en la casa de Maria.

domingo, marzo 11, 2007

Re/encuentro

* A el "Morenito" que me contó esta historia.

Te asomaste a mi vida como siempre lo hacías
Con la sorpresa irreductible de tu mirada,
La misma que aquella mañana vi
Cuando estabas sentada con la soledad de compañía,
Con tu libro y tu cigarrillo
Que nunca dejaron de adornarte,
En la misma banca donde años atrás
Te ame y te llore.

Alumbraste mi día con tu sonrisa
Tan auténtica de amabilidad
Esa que nunca dejaste de regalarme
Cuando la inmensidad de estrellas nos alejaron
Cuando Viajábamos con tus otoños ya lejanos
Que siempre supiste soportar
Amparada con tu simpática risa,
Con tu perfume a cariño
Y tus abrazos camuflados de besos
En la totalidad de historias sin rostros
Que nos pedían permiso
Para no molestar en tu vida,
Para que nunca se terminara
Aquel beso que dejamos inconcluso

Quede perplejo,
Los años cayeron sobre mis hombros,
Los recuerdos y nostalgias bombardearon mi mañana,
El cigarrillo que mantenía en mi boca
Se consumía a la velocidad de los latidos
Que se emancipaban en mi corazón.
Realmente no supe que hacer
Solo atine a soñar con aplastar las constelaciones
Que algún día nos apartaron
Y destrozar con una caricia nuestros mundos,
Nuestras barreras de cristal
Y finalmente huir donde tú quisieras llevarme,
Al menos por esa mañana tan fría
Para besarnos sin control ni amarguras
Y jugar a que éramos nuevamente solitarios,
A que éramos jóvenes,
A que el tiempo nunca había pasado
Y me volvieras a preguntar mi nombre
Como aquella noche donde te vi por primera vez
Y yo te respondí con un certero te amo,
Jugar a que nos volvíamos a encontrar
Para secarnos nuestras lagrimas,
Unir nuestros latidos
Y gritar con el alma mi felicidad,
Tomar nuevamente tu mano
Y seguir la ruta que habíamos trazado
Con las hojas secas de las calles
Cuando el otoño nos declaraba la guerra
Y nosotros solo pudimos besarnos.

Te vi,
Me basto solo un cigarrillo,
Una sonrisa,
Un recuerdo
Para saber que eras tu
Que seguías igual de libre que antes,
Tal vez un poco más,
Que los años nunca tocaron tu alma,
Aun te mantenías en otoño impávido
Cubierta de marzos lejanos
Esperando aquella lluvia que nos acogió
En la espera impaciente a nuestro viaje
Que nunca pudimos hacer.

Te miraba
Y no te dabas cuenta que dos metros
Nos volvían a separar.
Me pregunte
¿Cuantos besos habían pasado
Desde que no te veía?,
¿Cuantos sueños tendría que gastar
Para volverte a tenerte en mis brazos?,
¿Cuantos cigarrillos tendría que fumar
Para seguir escribiendo poemas en la noche
Y no morir en el intento de olvidarte?.

Una leve brisa de viento fresco
Envalentono mis pasos hacia ti,
Mis venas se hinchaban en mis manos,
El sabor a nerviosismo endulzaba mi garganta,
El frío de la mañana se detuvo por completo,
Los árboles me bombardeaban con hojas secas,
Mi cigarrillo se me desvanecía en mis manos
Al igual que los segundos que adornaban
Nuestro tan ansiado reencuentro.

Te vi,
Y no fui capaz de saludarte,
Solo pase por tu lado
Queriendo morir en el instante
Y tú ni siquiera te diste cuenta
De nuestro sorpresivo encuentro
O más bien,
De nuestra última despedida.

lunes, febrero 26, 2007

El peor de los tangos

* A los niños de la calle.

Será entonces
La firmeza de tus palabras,
De tus lágrimas,
De tu mirada,
De tu pequeña mano estirada
La tinta perfecta
Que gasto en inviernos
Para darle sentido
A mi hoja en blanco
Que siempre término utilizo
Para mirarte y describir,
Para sentir tu dolor como mío
Cuando la noche
Este extasiada de risa
Y nos oculte en lo inminente
De las tormentas ingratas

Me lleno los pulmones de gritos,
De rabias y llantos,
Oxigeno mi próximo segundo
Parar no respirar falsedades
Y nombrarte en lluvias o en selvas,
En rebeldías eternas
O tal vez cuando te mire
Y la mugre de tus pies
Me dicte las cátedras humanas
Sobre la muerte o la vida
Y como nos pesa
La muerte cuando aun
Sentimos que se nos aleja la vida

Los paseos y rincones
Maldecidos con tu perfume,
El tango morboso
Plasmados de flash turísticos
Al hermoso baile
Que no te pertenece,
Buenos Aires cubriéndote de sombras,
Ingrato de tu mira inocente,
El sabor a nada
Que tengo en la boca
Cuando tengo la certeza
Que no nos volveremos a encontrar
Son el reflejo preciso
En la pasividad nefasta y ordinaria
Que acumulan primaveras
Para caer rendidas
Y llorar a gritos
Cuando retiro se desmorone,
Se derrita a pedazos y lágrimas
Cuando tanguito o Gardel
Nos canten la canción fúnebre
En las lluvias tormentosas
Que me dieron la bienvenida
Solamente para saludarte
Sin palabras,
Ni gestos,
Solo una mirada bastó
Para que el café que bebía
Me diera asco
Al igual que el río que te baña
Y que no cuida tus sueños
Cuando el rico pasa con su lancha
Y te despierta
En la humedad de penas
En donde te rascas tus ojitos
Para convencerte
Que vives en el olvido de tantos otros

Probablemente
La respuesta las tengas
Los sin polera ni casa,
Los que miran con ojos
De realidad absorbente
Esa que nos duele y nos avergüenza
Cuando pasan junto nuestro
A pedir explicaciones razonables
Y solo les entregas un peso
Para disfrazar tú conciencia
Al ver pasar en autos a los magnates;
Oportunamente pisamos la tierra
En buena hora pasa sacar
Mi cuaderno y mi lápiz
Y sentarme a no escribir,
A no llorar,
Para que la lastima no tocará mi corazón
Y mi rebeldía estallara
En colores de odio y amor,
Para escuchar en la noche
Como el tabaco rubio
Se quemaba a tres centímetros de mi cara,
Para maldecir sin miedos,
Para escuchar el peor de los tangos,
Para ver la película más terrorífica
Cuando en Buenos Aires
Nos derretimos a cada centímetro que andamos
Y las madres que viven en mayo
Nos demuestren su coraje
Al momento de utilizar la memoria
Para remecer la historia,
Los corazones
O simplemente
Cuando me miraste
Al nadar en corrientes
Y solo atine a sonreírte
Lanzándote un promesa,
Un compromiso,
De que falta poco
Para que te vuelva a sonreír
Y al fin
Me la devuelvas
En una tierra más justa,
En un cielo más rojo
Y puedas correr libre por los campos
Para encontrarnos nuevamanete en Avda. corrientes
eso si,
En otras circunstancias.

- Escrito en Buenos Aires, Argentina. -

jueves, febrero 01, 2007

Cada atardecer

* A Pabla, gracias por cada atardecer.

Al atardecer,
La luz moribunda de azules
Cae sin reposo ni atraso
Desde tu frágil ventana
Intentando coquetear tiernamente
Con tus ojos,
Con tu piel,
Con tu pelito,
Y con todo lo bueno de ti.
Sin que tú lo sepas
Te observo desde mi lugar habitual
Sin pestañar para no perderme
Ni un centímetro de tu respiración,
Y te comienzo a pensar sin paciencia,
Te nombro a gritos
Que desarman mi alma a pedazos,
Y pienso en los versos
Que te escribiré
Solo para hacerte feliz
Y robarme tu sonrisa eterna
Que tanto me encandila y me conmueve,
Te abrazo fuerte para quedarme contigo,
Te beso y te vuelvo besar
Con aun más ternura
Solo para regalarte
La mejor de mis sonrisas,
La más honesta y enamorada
Y así,
Escribir tu biografía de caricias
En versos, sueños y promesas
Que nunca me canso de cantarte,
Que nunca me ahuyentan de ti,
Que no concluyo en palabras,
Sino en un beso frondoso de silencio
Que plasma la virtud más linda
Que te guardas solo para mí
Y me la regalas cada tarde
En la que tomamos café
Y te vuelvo a observar
Como un loco hipnotizado
Solo para volverme a enamorarme
De cada segundo de tu vida

A medida que te vas oscureciendo
Para mis cansados ojos
Que siempre saben verte
Con la perfecta imagen que tengo de ti,
La necesidad de tenerte me vuelve a renacer
Y son mis manos
Las que te reclaman
Cada noche cuando te sueño,
Cuando viajo y no estás,
Cuando me acusan de quererte
Y no me avergüenzo,
Y es mi alma
Que nunca se cansa
De todo lo hermoso de ti,
Desde las primaveras más frescas
Que reposan en tu alegría
Hasta cuando duermes o despiertas
Con el recuerdo de vida
Que dejo el beso de ayer
En tus labios justos
Que esperan sin calma
Nuestro próximo encuentro,
En mi buen aventurado beso
Que te promete
Un amor poco experimentado
Pero profundamente enamorado,
Elocuente de fantasías
Cautivo al no poder explotar
En alegrías y risas,
Libre cuando caminamos de la mano
Y me invitas a volar
Para dame la firmeza
Para continuar todo esto
Que llamamos vida

Me pierdo en la magnitud de tu piel
De la sencillez de tus actos
Y lo rebeldes que me suenan tus palabras,
Me vuelvo experto en no saber nada
De cómo adelantarme a ti,
En observarte y temblar
A medida que el cielo se torna
Un poco más oscuro
Y destierra a la luz
Y nos deja solos
Para querernos un poco más
En la totalidad del silencio
Que deja cada atardecer,
Cuando tengo la certeza de irme
Y dejar de mirarte
Al menos unas cuantas horas,
Inspirarme a lo lejos
Pensando nuevamente
En tu exquisito perfume a vida,
Escribirte en tu retrato
Acuarelablemente mío,
Seguir con el sabor a te quiero
En mis labios,
Sentir en mi cara
Tus delicadas caricias
Que tanto me agitan el pecho
Al igual cuando te vuelvo a ver
Al día siguiente,
Cuando me acuesto
Y te veo cercanamente lejos
Plasmada en mi muralla,
Y tu perfume aun me abraza
En tiempos de barbarie,
En lo táctil de tus dedos
Chocando con los míos
Y me dan las buenas noches perfectas
Para cerrar los ojos
Y esperar impacientemente
A que aparezcas
En lo linda que eres
Y me beses como tú lo sabes hacer
Para volver a reposar en tus brazos
Y la luz moribunda de azules
Reaparezca en tu carita
Y te vuelva a sonreír
Con el pretexto intachable
Para que me vuelvas a besar
Y me enamore cada vez más de ti.

lunes, enero 22, 2007

Un café con memoria

El cigarrillo que sostenía en mi mano izquierda todavía seguía humeando un poco demostrando así su muerte casi planeada en mis resecos labios, en mis largos y delgados dedos. Calamaro por su parte cantaba con su precisa voz de pena una canción que me generaba en el alma aun más pena y acompañaba un par de lagrimas que huían a toda velocidad por mis mejillas, mi casa estaba vacía; no había ni un testigo que observara el derrumbe de emociones que apretaban mi pecho y no me dejaba respirar correctamente, la tarde era casi perfecta ya que no hacia ni calor ni frío, el sol se había ocultado entre las nubes para regalarme un espectáculo de sombras que formaban las flores que están en la mesa de centro, imaginaba miles de cosas, incluso creo haber visto un perro mirando a la carnicería con la lengua afuera, lamentablemente sopló un poco de viento que entró por la ventana y desarmo esa linda ilusión que me daban las sombras, en la calle los autos pasaban paulatinamente con calma anticipada, sin embargo no pasan desapercibidos para mis oídos, los niños jugaban en el pequeño patio que tienen para alegrarse y acribillarse a pelotazos y mi sillón de costumbre me esperaba tranquilo para que me sentara en él para reposar mis pupilas o tal vez para pensar en nada y calmar mi desconsolada tarde de penas junto a Calamaro.
Me senté en el sillón con algo de reparo, inquieto, fumando, pensando, observando las figuras que hacia el humo cuando lo expulsaba de mi boca en forma de argollas, de vez en cuando tarareaba la música que sonaba desde los parlantes de mi computador acompañado por el frenético movimiento de mi pie derecho que intentaba seguir el ritmo de la canción, mi vecina, la del tercer piso, volvía a tocar el piano y su marido el músico, la acompañaba con la guitarra mientras que mi otro vecino, el homosexual, se apoyaba en el marco de la ventana para fumar y saludarme a lo lejos con una simpática sonrisa, la cual respondí con un movimiento de mano un tanto desanimado. Fue extraño, pero en ese preciso momento sentí que el silencio de todo entraba por mis tímpanos, en ese momento pensé que el mundo se había detenido para verme sentado en el sillón de mi casa, para acompañarme con un cigarrillo, darme un abrazo o solamente para quedarse conmigo.
Me agarraba la cabeza, me despeinaba el pelo, suspiraba hondo, volvía a prender otro cigarrillo con los regazos de humanidad que le quedaban al anterior, bebía agua, tiraba las cenizas en una pequeña tapita roja de bebida, miraba las flores que habían en la mesa de centro, ya no les encontraba forma alguna a las sombras, me miraba las heridas de mi mano, intentaba volver a mover los dedos con mayor destreza, todo era un calvario, las penas caían como lluvia en primavera sobre mis hombros, inevitablemente me puse a pensar en todas las cosas que me han pasado en la vida, me remonte con mi memoria en un viaje hacia mi niñez, desde que jugaba solo en el patio de mi antigua casa en Pudahuel agarrando a pelotazos la muralla y esperando que alguien me prestara atención, desde mi primera pelea con otro niño (Creo que fue con care raja), cuando mi hermano me enseñaba todas las cosas que sé, recordaba el colegio en los días de sol tipo cinco de la tarde cuando tenia que esperar casi hora y media para encontrarme con a mí hermano e irnos a la casa pateando un lata de jurel, que por cierto una vez me llego en la cabeza. Inevitablemente una tímida sonrisa alumbro mi cara pero tan solo un par de segundos.
No se bien que pretendía al pensar y recordar tantas cosas, probablemente darme cuenta en que momento fue que empecé a crecer; se me vinieron a la mente tantos recuerdos, tantas alegrías, tantas penas, nombres de mujeres, amigos, heridas, las interminables colas del consultorio para ir a buscar la leche en polvo, no sé, un bombardeo de recuerdos acribillaron mi memoria.
Volví a pestañar ya que me ardían un poco los ojos, prendí un cigarrillo y apoye la espalda en mi cómodo sillón, quería volver a pensar en mi infancia pero no pude, un trance de mierda no me dejaba acordarme de mi vida, me frustre un poco, le di una piteada a mi cigarrillo, al sentir el humo pasaba y quemaba mi garganta pensé en Pabla, una calma extraña lleno mi ser de tranquilidad pero a la vez una necesidad de tenerla entre mis brazos nació de mi pecho, de mi alma, de mis labios, de todo. Bote con algo de angustia el humo de mi boca acompañado de un “Puta que la extraño”, pero era más bien un “Puta que la necesito”.
Me prepare un café en la cocina, por lo general siempre me han gustado dos cosas cuando estoy ahí, primero, ver el color del café al disolverse en el agua caliente para que luego revivan unas pequeñas burbujitas que salen a la superficie pidiendo auxilio o quizás para que le presten alguna atención, y segundo, me gusta estar en la cocina porque es un rincón tranquilo dentro de la totalidad de caos que existe, al menos en mi casa; ahí es donde me siento en el suelo, fumo y bebo café mirando la puerta con sus vidrios un tanto sucios pero que no opacan la luz radiante que entra a saludarme.
Revolvía mi café intentado no golpear la cuchara con los bordes de la taza, sople suavemente para no quemarme, finalmente me senté en el suelo para seguir pensando. “Pabla, que linda es la Pabla”, me decía a mi mismo con una sonrisa cómplice que brotaba de mis labios, intrínsicamente me acorde de nuestro primer beso tan cargado de esperas y challa, de cuando entrelacé mis dedos con los suyos y caminamos en la oscuridad de una calle, de las tantas alegrías que me regala, de cuando me invito a comer a su casa y me di cuenta que me encantaba, de una noche que estábamos tomando once con su mamá y ella salio al patio a ver a su perrito, yo la miraba hipnotizado desde mi asiento y no podía despegar mi mirada de sus gestos, de voz, de su carita, de su pelito, de todo, recuerdo que en ese momento pensé “Que afortunado seria si Pabla me acompañara a volar” ya que en ese tiempo Pabla me gustaba o más bien, me encantaba. Recordé cuando se ríe y sus ojitos se iluminan de una forma tan especial y tierna, de cuando reposa en mi pecho y ella sin saberlo recibe mis más honestazas emociones y sentimientos que combino para dárselas con un beso y una caricia en su pelito, de cuando fuimos al jardín Japonés y me besaba con tanto cariño que casi exploto de felicidad, de cuando la miraba a escondidas en la mitad de sus sueños y le prometía cuidarla y quererla, de cuando nos besamos sin vergüenzas, sin tiempos, ni espacios, ni nada, cuando estamos solo ella y yo. Recordé tantas cosas que casi no había espacio en mi mente para volver a llorar, solo estaba Pabla, para alegrar mi tarde, para darle un sabor más dulce a mi café, para que el aroma de mi fiel cigarrillo me acercara más a ella.
Mi café seguía caliente, cada sorbo que le daba ameritaba un soplido para enfriarlo, mi cigarrillo aun seguía estacionado en el cenicero y yo me sentí extrañamente feliz y tranquilo, al menos hasta que volvió a sonar el teléfono que no quise contestar, ya que esa tarde quise borrar mis penas, mis nostalgias, mis lagrimas y mis recuerdos para estar solo con Pabla, en el mundo perfecto que siempre le comento en mis poemas.

* Para la cabra pesá más linda de este mundo.

sábado, enero 20, 2007

Compañero de penas

Iba caminado por al medio de la calle, observando el suelo con la mirada perdida al igual que la luna que nunca la vi aquella noche. Pensaba en todas las lagrimas que e derrochado en todo el día, en la pena de mierda que no me dejaba estar tranquilo, en las canciones de despedida que cantábamos melancólicos mientras bajan a mi amigo a su escondite permanente, en los abrazos que me di con mucha gente al tener la certeza que nunca más lo vería, pensaba en lo terrible de todo, en la espera angustiante en el metro, en cuantas cuadras corrí como un delincuente en fuga para llegar a la hora a encontrarme con Pabla, en como me secaba apuradamente las lagrimas en la puerta de la casa de Pabla para que no se diera cuenta que había llorado todo el día, en como fui capaz de ocultar mi pena tanto tiempo, honestamente iba pensando en muchas cosas, pero finalmente una lo resumía todo, pensaba en todas las penas acumuladas que había tenido, fueron tantas que no pude soportarlas más y las expulse en lagrimas, lamentablemente fue en el momento menos apropiado, justamente cuando tenia que estar con Pabla y nadie; más me desborde de penas.
Algunos autos me iluminaban y me tocaban la bocina varias veces, para luego sacar la cabeza por la ventana y gritarme algún que otro improperio que ni siquiera les daba respuesta. Yo seguía mi paso, lento, con pena, no paraba de pensar en todas las cosas que me habían pasado en el transcurso del día, casi no tenía noción del tiempo ni del lugar en que estaba; de mis ojos, solo brotaban lagrimas saladas con tintes de angustia que me hacían volver a llorar y sentirme cada vez más solo. No sé porque motivo me detuve, me senté en una especie de plaza inhabilitada para las personas, recogí un cigarrillo del suelo que estaba a medias y lo prendí con cautela, apoye mi cabeza en mis rodillas para no volver a pensar, pero era casi imposible no hacerlo, veía como mis lagrimas se suicidaban al caer al suelo mientras yo volvía a cerrar los ojos para intentar respirar. Tres jóvenes casi de mi edad se me acercaron y me pidieron fuego, les pregunte donde podía tomar micro hacia la alameda, me miraron extrañados, el más alto de ellos se sentó a mi lado y me ofreció un trago de cerveza, me pregunto que me pasaba, ya que tenia unos ojos de mierda, la novia de él se me acerco y me paso un pañuelo desechable, la mire y le sonríe con un gracias de por medio. No fui capaz de contarles todo lo que me había ocurrido, explicarles el por qué de mis lágrimas, supongo que mi pena era suficiente respuesta. Se despidieron dejándome una lata de cerveza en mi mano, los escuche decir que iban dos cuadras más adentro tomando el grifo como referencia, que había un cumpleaños de no sé quien, si quería los acompañaba, los mire a lo lejos, volví a quedarme en silencio al mismo tiempo que abría la cerveza para tomarla de un sorbo, amargo, nostálgico y triste, quizás como excusa para brindar en memoria de mi amigo ya muerto o para olvidar la discusión tan absurda que tuve con Pabla por mi culpa.
Me paré de mi banca verde y seguí mi paso lento, con mi mano izquierda intentaba secar las lagrimas de mi cara, las luces de los postes y de los autos me encandilaban, casi no me dejaban ver bien a donde iba, honestamente tampoco me importaba mucho a donde iba, solo tenia en la cabeza dos nombres, dos personas y una pena casi similar. Al llegar a una esquina diviso una estación de metro, me acerco para ver el nombre de la estación y ubicarme un poco, “Plaza Egaña” decía el cartelito, “Puta madre” me dije para mis adentros, ya que no sabia que micro tomar o más bien donde tomarla, suspire hondo y seguí caminando, a lo lejos divise un par de micros que pasaban, me acerque a esa esquina para ver si una me servia, para mi sorpresa ninguna iba para donde realmente no quería estar. Me senté en el paradero totalmente desolado, alguno que otro auto pasaba sin apuro y con una música de mierda que no me dejaba pensar. Cerré los ojos por un instante, pensé en devolverme a la casa donde estaba Pabla, conversar con ella y decirle cuanto la quería, probablemente porque lo pensé es que no fui donde ella, a morir en sus brazos eternos, a pedirle un beso con risas, a mirar sus ojitos que tanto me enamoran, a invitarla a volar conmigo e irnos lejos. Volví a llorar, pero esta vez de una forma terrible, cruda, solitaria y desconsolada.
Un sujeto que ya había visto anteriormente se me acerco por la espalda, al ver su sombra acercándose me paré raudo pensando que me quería asaltar o peor aun, golpear, no espere a que me preguntara nada, me lanzo contra él golpeándolo con mi pie derecho en su estomago, el tipo cae al pasto y me doy cuenta que es un sujeto gordo, de unos 22 años, con lentes gruesos y pelo largo, yo esperaba su reacción, me movía de un lado a otro, el tipo me miro y comenzó a llorar suavemente, sobándose el estomago por la tremenda patada que le había propinado, me acerque con algo de recelo donde él, le pregunte si estaba bien, sus ojos tenían una expresión de miedo terrible, honestamente me sentí aun peor. Le pedí disculpas mientras lo ayudaba a pararse, me miró poniéndose sus lentes y buscando algunas monedas que se le habían caído, al verme me dijo “Perdona, te vi llorando y pensé que podrías necesitar ayuda”, Con esas breves frases el sujeto se volvió mi compañero de penas en esta noche tan llena de amarguras. Le di la mano y le dije mi nombre (no el real al menos), el sujeto se sentó a mi lado, me ofreció un cigarro, me pregunto que me había pasado en la mano derecha y con esa simple pregunta nos pusimos a conversar mientras los dos esperábamos la micro para la Alameda. “Puta madre, esta mierda que no pasa!”, le decía en voz de enfado mientras escupía al suelo, Andrés mi miró y me dijo “¿Tai’ muy apurao?, ¿Por qué no mejor buscamos un bar y tomamos un rato?”. Lo pensé mucho, pero finalmente acepte, quizás porque en ese preciso momento quería volver a llorar. Caminamos mucho buscando un bar, hasta que de repente un taxista nos comento sobre uno tres calles más abajo, le dimos las gracias y salimos corriendo. Al llegar al bar, Andrés pide tres cervezas heladas, por mi parte, me encargue de cuidar la mochila de mi extraño nuevo amigo. Andrés llegaba con las tres cervezas, un paquete de cigarrillos corrientes y dos vasos plásticos, abrimos rápidamente las cervezas para poder brindar por esa noche, probablemente por su muerte instantánea, mientras que al fondo una mujer cantaba un Karaoke de Juan Antonio Labra a viva voz. Andrés prende un cigarro y me dice con voz de asombro ”Oye, esta hueva es un club de karaoke”. Que importa respondo, si la hueva es tomar no más. Estuvimos en silencio varios minutos, casi treinta diría yo, ya que un sujeto se había subido al proscenio, cantaba con guitarra en mano canciones de Sin bandera, al ritmo de los gritos y aplausos de los asistentes y el coro infaltable de Andrés, yo casi no le preste atención, me quedaba pegado viendo hacia la puerta del local, afirmado a mi vaso plástico y mi cigarro que casi no sentía quemarse, miraba fijamente unas fotos que estaban pegadas en la pared, una de esas fotos (y que fue la que más mire) aparecía una mujer con polera blanca con rayas rojas y un chaleco azul, de inmediato pensé “Mi cabra pesá andaba vestida así” (refiriéndome a Pabla). La pena se volvía apoderar de mi, las lagrimas caían sin juicios ni preámbulos por mis ojos, apoye mi cabeza en la mesa para que Andrés no me preguntara que me ocurría, supongo que lloré mucho, ya que al levantar la cabeza para tomar un breve sorbo de cerveza Andrés me miro con ojos curiosos y me dijo “Ya huevón, cuéntame...que te pasa?”. No aguante más, me cautivo lo sensible que podía ser Andrés frente a mi dolor, nos habíamos conocido hace una hora y se había convertido en uno de mis mejores amigos, al menos por esa noche. Le sonreí, prendí un cigarro y le comencé a contar mi día entero, desde el funeral de mi amigo hasta que me despedí de Pabla. Andrés me escuchaba atentamente mi triste día, no atinaba a nada, solo fue capaz de tomar nuestros vasos plásticos y llenarlos de cerveza al mismo tiempo que pedía dos más. “Puta socio que mala, pero mira las cosas de pareja se puede resolver, si ella te quiere y si tu la Querí tanto como deci, entonces la hueva es refacil, llámala mañana y júntense a conversar”, el comentario de Andrés me sonó a comentario de mi abuela. No se lo quise decir, me quede callado prendiendo otro cigarro y brindado con Andrés.
La noche pasaba lentamente, la sensación de estar solo era una tortura, en el escenario un tipo cantando boleros, me quede pegado viéndole, tenia un aspecto de torpeza en su guitarra sin embargo siempre he pensado que las penas se pasan con boleros y cerveza, pero esa noche fue la excepción. Cuando termino su canción tomó el micrófono y dijo “Dentro del publico, ¿Alguien tiene alguna petición?”, al fondo una mujer de misteriosa belleza que no dejaba de mirarme con sus ojos compresivos o maternos grita con desesperación “Verdad amarga!!”, mientras que el cantante respondía con un okay y le daba rienda suelta al sonido de sus cuerdas. Indudablemente esa canción me hacia recordar a Pabla, en ese momento la extrañe como nunca antes la he extrañado, me sentí tan mal, tan solo, tan triste, tan impotente, tan frustrado, tan vacío, tan estupido por la discusión que habíamos tenido y lo peor, es que yo tenia la culpa de todo. De la nada, le pido ha Andrés que me preste un de sus lápices, me mira extrañado pero lo saca velozmente de su bolsillo de la camisa y comienzo a escribir un poema en una de las tantas servilletas que habían en la mesa

Son tus ausencias,
Tu perfume tierno,
Tus manos sin las mías,
Tu risa sin mi sonrisa,
Tus labios hermosos y humanos,
Tu abrazo que ahora no me refugia
Los que me acompañan
En mi visita nocturna
Al lugar donde revivo mis penas,
Al lugar recurrente
Donde me embriago de soledad
Y me paseo como naufrago
En las tristezas nuevas,
En los mares que desbordo por mis ojos,
Que esta noche no te ven,
Que esta noche no te ven
Y te recuerdan
En la asfixiante totalidad de rostros
Que miran la pena de mi poesía
Y se quedan callados
Observando como me desmorono
En tu ausencia,
Son testigos oculares
De mi soledad aplastante
De ti,
De un amigo,
De ambos,
De todo,
De nada,
En nuestro beso perfecto
En despedidas despeadas,
Incompletas y certeras
Que me fabrican
Soñarte ahora,
Sentirte lejos de mí
Cuando más te quiero a mi lado
Solo para quererte aun más,
Para enamorarme más de ti
Y comprendas que si lloro
Es por todo,
Y que todo lo que hago
Es para hacerte un poco más feliz


Miro la hora, eran las 4.45 de la mañana, en la mesa habían más de 8 envases vacíos de cerveza, el bar estaba casi vació y el mesero nos decía amablemente que teníamos que retirarnos, Andrés le pregunta en secreto si podemos comprarle dos cervezas y llevarlas para tomarlas afuera, el mesero lo mira y le dice bueno. Salimos a una calle oscura y nos dimos cuenta recién de lo tarde que era. Nos sentamos en una cuneta a beber, yo no tenia ganas de nada sin embargo no fue excusa para no volver a beber y darle las gracias ha Andrés, que a esas alturas volvía a brindar por mi amigo que había muerto y me daba un fuerte abrazo. Al terminar las cervezas un silencio nuevamente invadía nuestras vidas, de pronto Andrés se levanta y me dice “Huevon, la micro!”, observo hacia el semáforo de mi izquierda y noto la micro pacientemente esperando la luz verde, salimos corriendo para alcanzar a tomarla. Nos sentamos en los asientos de atrás, Andrés se quedo dormido, yo solo atine a llorar, prender un cigarrillo, apoyar mi cabeza en la ventana y acordarme de un poema de Benedetti que no paraba de recitarlo y pensar nuevamente en Pabla. Ya cerca de donde teníamos que bajarnos despierto ha Andrés, nos levantamos y tocamos el timbre, bajamos en picada hacia la vereda, Andrés me mira y me dice “Bueno compadre, fue un gusto carretear contigo, ojala nos veamos en otra parte y en otra circunstancia. Ah!, y no estés triste por tu amigo e intenta arreglar las cosas con tu novia”. Un apretón de manos sentenciaba un adiós a mi compañero de penas por aquella noche, que fue una de las más terribles que me a tocado vivir.

lunes, enero 15, 2007

Lo terrible de todo

* Para Pablo, que lo terrible de todo es que ella se salvo.

Que terrible es todo,
Me desarman las emociones,
Las nostalgias,
El vacío,
Mi cama y la tuya
En días y noches,
Me desarticula sin remedio escuálido
El no volver a escuchar
Tus sensibles pasos
Cuando te acercabas
Para acostarte a mi lado,
Abrazándome en secreto
Y volver a soñarnos,
Mirarte mientras duermes
Al placido ritmo del silencio oscuro
De la ciudad omnipotente
Iluminado por el ardor naranjo
De mi mejor cigarrillo.

Es inhumano
No volver a sentir tu piel
En mis papeles
Que llenaba de poesía
Solo para ti,
Mientras bebía café
Para seguir despierto
Y volverte a pensar
En insomnio cautelo,
En el mecanismo reciproco
De tus cabellos
Cuando los dejabas caer
Al igual que algunas de mis lágrimas
Ayer por la noche
En algún bar costero
Que visite
Para no perderme
En tus enormes ojos
Color arco iris selvático,
O tal vez,
Para dejar de pensar en ti en la distancia
Y no seguir ahogándome de amargura.

Me quedo solo,
Estirando mis brazos
Intentado abrazar algo que me sirva
De corto consuelo,
Que me seque mis lágrimas
Cuando la luna sea reemplaza
Por flores menos tristes
Y más coloridas
O cuando el sonido del viento
Ya no sirva de mensajero
Para enviarte
Mis constantes caricias
Que siempre fueron honestas
A tu corazón
Y se transforme
Solo en mi testigo
Cuando apretó mi cara
Y me visto de recuerdos,
Cuando me agoto
Y vuelvo a respirar con dificultad,
Cuando trago saliva
Y el dolor angustioso
En mi garganta
Tenga gusto a penas
Cargadas de una pena mayor
Con una mayúscula gana de verte
Y hablarte con mis cansados ojos,
Sin ciudades
Y con sal de mar,
En el vaso que empino
Para brindar por nada
Cada mañana,
Cada noche,
Cada tarde
Cuando recuerdo que ya no estás
Para chocar tu vaso con el mío,
Para besarte
Como nunca nadie te ha besado
Ni antes ni después,
Para volver a recitarte en el oído
Mi poema preciso
Ese que llevaba por titulo mis emociones,
Mis sentimientos,
Mi rebeldía,
Mis ganas de ti,
Que nunca memorice
Para que nunca te salvaras.

Coloco un cigarrillo
En mi reseca boca,
Lo enciendo a capela,
Mientras cambio la hoja del libro
Que tanto me gustaba leerte
Mientras tu inmovilidad
En mi pecho
Me hacia un poco más fuerte a todo
Y cada vez más débil en tus latidos,
De tus besos,
De tus caricias,
De tus te amo,
Y de todo lo tuyo.

Te quedaste al borde del camino,
Buscaste el rincón tranquilo del mundo
Y te salvaste,
Yo ahora me quedo aquí,
Pensando en lo terrible de todo,
Quizás para secar mis penas
Con humedad a tu rostro,
Y volver a no llorarte
Cuando me griten tu nombre,
Abrazar tu lindo recuerdo
Con perfume a tiempos pasados
Y sonreír,
Ya que esta vez
Vuelvo con paso firme
A mi camino interminable
De luchas tiernas y rebeldes,
Y dedicarte mi último poema
Quizás,
Para que tengas algo mío
En el día que te des cuenta
Que ya dejamos de jugar
A eso que llaman amor,
Al menos,
Entre nosotros.

viernes, enero 12, 2007

Nuestro mejor ataque

* A la memoria de tantas compañeras que dieron su vida en esto. Viva la revolucion Socialista !!

Alcemos nuestro mejor ataque
Con un vendaval de balas rojas,
Etiquetas color esperanza,
En selvas interminablemente tiernas,
Proyectos vestidos de libertad,
Rabias y desdichas
Muertas en su curso,
Utilizar el hambre como
Fabricas de motivaciones,
Utilizar a los niños
Para que jueguen como niños,
Eso si,
Esta vez como niños felices,
A los poemas como granadas,
Manejar la dignidad
En una botella con bencina,
El fuego ejercerlo como historia
En cada esquina sin memoria,
Mirarnos tan solo los ojos
En las mascaras de la verdad,
Secar nuestras lágrimas
Y guardarlas
En cantimploras camuflables,
Las caricias usarlas
Como el mejor de los disparos,
Cargar los sueños
En la mochila de campaña,
Quitarles las amarras a los pueblos
Para que vuelvan a gritar
Las buenas noticias,
Comer nuestras noches
En platos de cielos más humanos,
Avanzar al paso necesario
Pero construyendo nuevas realidades,
Quitar de los calendarios
A los muertos
Y airearlos de pureza,
Pintar de luces
El estallido de bombas,
Adornar nuestros campos
De hombres libres,
Volver a prometernos a viva voz
Aquel Patria o Muerte
Y besarnos en la dicha de la victoria
A la luz de las velas
En el funeral de los canallas,
Pasear de la mano contigo
Y decir en el oído
Aquel te quiero
Que no me canso de poetizar.

jueves, enero 11, 2007

Un tramite

* a mis Padres

Desde luego
No queremos morir,
Pero si debemos cumplir
Con el deber más sagrado de todos,
Dar el alma
Y sacrificar la carne
Para que otros la conserven
En dignidad y libertad,
Entonces...
La muerte se vuelve
En un mero tramite
Entre la bala enemiga
Y mi cabeza,
Pero jamás
Entre mi vejez
Y la vergüenza.

Es por eso probablemente
Que me considero humano,
Al igual que tú,
Cuando andamos
Dignos a paso firme
En las estrechas calles,
En donde tú
Practicas la rebeldía
En cuanto tiroteo de épocas
Que te convoquen a las líneas férreas
Por la vida de tantos,
Que viajas ganándole a la mentira,
A la vejez;
Nunca conociste de vergüenzas,
Tan solo glorias
Decoran hoy
Tus largos cabellos
Que cuando niño miraba hipnotizado
Tratando de columpiarme en él
Para imaginar por un instante
Que estábamos liberados de culpa
Al escupir las tumbas de los despiadados,
Sin saber que la historia de miles
Nos volvería a llamar
Para armarnos de coraje
Y volver a implantar
Un mero tramite con la muerte,
A cambio
De nuestra alma y carne
Para que tantos otros hermanos
De sangre y color
Se columpien como yo
De los largos cabellos
De la igualdad,
De la rebeldía y el triunfo.

Eso me enseñaste
Incluso cuando no nos conocíamos,
Pero no te preocupes
El compromiso lo asumo,
Respetare el trámite que tenemos
Con todos,
Por lo mismo
No llores si me marcho a otros cielos,
Si me baño de selvas y
Me vista de montes,
Porque estaré sonriendo,
Estaré feliz
De no llegar a viejo
Y darme cuenta
Que me cubro de vergüenza
De no haber hecho nada
Por nadie,
Cuando pude haber hecho
Todo por todos.

domingo, enero 07, 2007

Jardines Cultivables

No más penas,
No más lagrimas ni rabias incompleta,
Ahora te pido que cierres tus ojitos
Y deja que por un instante
Mis dedos recorran
Cada milímetro de tu alma
Para sentirla como si fuese mía,
Acompañarla en sus días
En donde se desborda de pena,
En que el naufragio
De diluvios escasos
Caiga en tu inmensurable
Llanto de acuarelas impintables.

No te pido que seas mi brújula
En los viajes expedicionarios
A tus exactas palabras,
Déjame sentirlas
Como niños que aman sin saberlo,
Déjame aprender de ti
De tu vida y de tu risa
Como la magistral clase de emociones
Para conservarte
En todos mis inmaduros actos,
Regalarte todos mis moribundos
Pero alegres segundos de vida
Y volverte a prometer
Que te sonreiré
Cada vez que te vea,
Que no te vea,
Que estés o no,
Que me pienses o me olvides.

Sin asco te doy asilo político
En todo mi ser,
Sin rentas ni alquilo,
Te regalo el espacio más importante
En mi impetuosa alma
Para que la llenes y la decores
Con lo que tú quieras,
Le doy pase
A tu concurrencia de sentimientos,
A esa actitud de humanidad rebelde
Que me revive
Entre las selvas Latinoamericanas
Y no me hace descansar
Para volver a quererte un poco más,
Para volver a intentar
Enamorarte al rojo vivo
Y convertirme
En tu ladrón de besos y sueños,
Como la mejor de las sentencias a muerte
Que no pretendo eludir.

Todavía me conmueve la sutileza
Con que me asombro al saber
Que los dos chocamos y golpeamos
Sin querer y sin hacer daño alguno
Las paredes toscas e impuras
En busca de nosotros,
De besos y abrazos nuevos
En la inmensidad de noches
Y sueños fugitivos,
Que al despertar
Tus implacables labios
Aun cabalguen alocados y libres
Por mis hinchadas venas
Y que el tabaco
Se conjuga gritando
Tu nombre
Que tanto extraño, que tanto extraño.

No abras tus ojitos,
Déjame seguir contándote
Lo mucho que te quiero,
Pero esta vez,
Ahorremos las palabras engorrosas
Y dame de esos besos
Que tanto me envician
Y me hacen pensar
En la muerte instantánea de todo,
Para estar solo contigo
Desbordando universos escabrosos
Y quedar perpetuados
Mordiendo las frutas más rígidas
Del jardín de colores
Que te puedo cultivar,
Solamente para hacerte feliz
Y ahuyentar el miedo
De mi partida sin fuerza de tus ojos,
Que es tan ficticia
Como mi madurez perfecta.

Entrelaza tus dedos con los míos,
Mantén tus ojitos cerrados,
Respira tranquila,
Escucha el silencio de todo
Y sonríeme,
Por que ahora
Es cuando te quiero besar
Como el mejor de todos
Los besos que te han dado
Y volver a reposar en tu vientre,
Bombardearte a caricias
E inventar los mejores versos
Y escribirlos con tinta color ternura,
Para seguir cultivándolos
En nuestro lejano jardín
Donde no caben penas,
Eso si,
Aun hay espacio suficiente
Para seguir gritándote
Te quiero.

* Para Pabla, que no me deja dormir por las noches y me hace soñar de día...Ojala nunca te canses de robarme besos ni inspiraciones y nunca te canses de estar a mi lado.

sábado, enero 06, 2007

Medio muerto, medio vivo

Nunca te miento al mirarte
Es imposible hacerlo,
En especial cuando me desarmo
En la plenitud de tu risa
Que nunca cruje,
Que nunca llora,
Que solo me deja
Un pasito más cerca
De los que llamamos amor
Y que me consuela
En los minutos fatídicos
A que aparezcas
Para volverme a despertar
Con uno de tus besos
Que tanto me gustan
Y que tanto me regalas
Sin medir ni siquiera
Su apreciable valor.

Probablemente
En días de lluvia
O días con soles amistosos
Podamos seguir representando
Nuestras mejores
Risas aguadas y coloreadas
Que nunca caen
En enojos secos y desteñidos,
Es por eso
Que me haces
Resaltar lo mejor
Que e visto y conozco,
Lo que me falta por vivir
Y lo que me falta para volver a vivir,
Me haces asombrarme
De lo poco que lloro,
De lo poco que duermo,
De lo mucho que llego a quererte
Y de lo poco que te puedo entregar
Para nunca tener nada en nuestro bolsillos.

Cuando fantaseo que eres mía
No me siento culpable,
No caigo en pecados banales,
Me considero ateo
Y tus caricias son mi testigo
Ocular y silenciosa,
Mi corresponsal de vidas
Que no necesita ladrar para llorar,
En donde te pienso
De mi mejor manera
Sin preámbulos de incógnitas
Sino más bien
En confianzas interminables,
Incluso mi alma
No te bendice,
Si no que te quiere
A pasos agigantados
Que van pisando
Ríos y lagos
Interminablemente secos,
Ya que desde que llegaste
No logro llorar,
Lo único que consigo hacer
Es estirar mis brazos
Para tenerte un segundo más
Reposando en mí pecho
Y besar tu pelito
Para volver a sonreír.

Todo me recuerda a ti,
Incluso las molestas
Heridas de mis manos,
Que me hacen recordar
Del por qué sigo con vida
Apostando y volviendo apostar
En este juego
Que esperamos ganar algún día,
Donde el premio
No es más que verte feliz
Y por eso, doy mi vida.

Me siento a tu lado,
Me acuesto a tu lado
Y me levanto a tu lado
Pensando en el instante
En que tomes mi mano
Y no la sueltes más,
Donde el silencio se apodere
De nuestras emociones
Y cerremos los ojos
Por unos cuantos segundos
Y volvamos a mirarnos,
Aprendiendo uno del otro
Para que funcione todo
De la mejor manera,
Sin caer en sincronismo aburridos
Ni en acrónimos planeados,
Sino para volverte a pensar
Que eres mía,
Que no quiero compartir
Tus besos mortíferos con nadie,
Que nunca saben al anterior,
Ni siquiera en nagasaky
Sentí un mismo temblor
Al sentir tus labios con los míos,
Que nunca envenenan lo que pienso
Ni matan mis sueños más rebeldes,
Sino que inspiran
A querer aun más
De la forma más viciosa
O más enamorada.

Ojala nunca llegue a pedirte
Que te quedes conmigo
Para morir de frac,
Para despertar y darnos cuenta
Que la vida nos paso encima
Y nos hicimos nada para cambiar
Todo este mundo,
Ojala mi invitación
Te suene a revolcarnos
En llanuras de mejor índole
Donde tu mirada esdrújula
Carcoma mis ojos agudos
Y terminen en caricias graves
Donde el acento
Lo pondremos
Donde mejor nos plazca,
En donde las reglas de ortografía
No invaliden y no juzguen
Mi poesía que siempre
Termina con un suspiro
Con olor a tu perfume
Que tanto me revive.

No es necesario
Que me cuentes tu pasado,
Que me bendigas con besos anteriores,
Que broten de tus labios
Palabras con tintes de enfado
De sentimientos encontrados,
Proyectemos nuestras vidas
Hacia otra dirección,
Borra ideas aburridas
Y construyamos vidas mejores
Aferrada a las nuestras,
Apuntemos las ganas de amar y odiar
Hacia una casa blanca,
Aprendamos a conjugar
Las palabras precisas
Que puedan resumir
Nuestras aspiraciones,
Viajes y sueños
Hacia algo mejor,
No dejemos pasar el tiempo
Abrazados a nada,
No dejes que todo se acabe sin remedio
Que todo termine en adioses moribundos,
Lancemos nuestras estrellas
Hacia alguna montaña
Y elevemos nuestros besos
Hacia nubes con formas
De lo que tú quieras,
Volvamos a tomarnos
Nuestros tragos de ternura
En el bar que elijas
Para luego volver a brindar
Por más ternuras,
Planifiquemos lo que no queremos
Y olvidemos las plantillas
Para nunca contabilizar
Los infinitos latidos de mi corazón
Al verte aparecer,
No dejemos que nadie invada
Nuestro mundo de papel,
Que nadie borre los colores
De sueños y felicidad que tenemos,
Ni los recuerdos tienen espacio,
Que nadie pise nuestra liberada
Republica de emociones,
Aun te pienso seguir pensando
Libre y rebelde
En la poesía perfecta
Que hago para ti,
Para enamorarte un poco más,
Para darle bienvenidas
A más besos amables,
Para decirte que los formalismo
Son trámites indecorosos,
Que nada legal nos una
Solo ese único sentimiento que nos mueve,
Y me hace pensar
En lo medio vivo
Y en lo medio muerto que estamos
En este mundo tan injusto,
Eso si,
Nunca nos cansemos
De intentar cambiarlo
Ya que eso nos mantiene vivos,
Al menos para seguir besandonos.

* Te quiero mucho !

martes, diciembre 26, 2006

Estorbar y una pena

Cerca de las 3 de la mañana, mientras fumaba un cigarrillo y leía a san Carlitos, sonó el teléfono; Era Pablo, mi viejo amigo de andazas que cargaba con una voz de pena terrible, me invito a tomarnos unas cuantas cervezas y conversar para actualizar las noticias sobre nuestras vidas. Cerca de las 7 de la tarde llegaba al bar de costumbre, me saco mi gorro verde y saludo a Pablo con un fraterno abrazo, mientras que él fumaba de una forma frenética, me di cuenta que en la mesa ya habían dos envases vacíos de cerveza, me senté a su lado, Pablo solo atino a tragar el trago más amargo de cerveza y levantar la mano para pedir dos más. Empecé por contarle sobre mi vida, la universidad, política, mi vida afectiva y todas esas cosas que uno hace cuando no ve a un amigo hace tanto tiempo. Al seguir con nuestra conversación, notaba que Pablo tenía unos ojos de pena terrible, un silencio invadió nuestras vidas, tome un sorbo grande de cerveza, prendí un cigarro y le pregunte “¿Qué pasa socio?”, Pablo me miró fijamente y sus ojos exclamaron un llanto con mayúscula pena y desesperación, incluso le costaba respirar, torpemente intentaba tapar su agónicos ojos que ya no resistían el peso flácidos de sus lagrimas. Apoyo sus brazos en la mesa, afirmando hábilmente el vaso semivacío de cerveza, lloraba de una forma terrible, incluso sentí algo de pena y dolor en sus lagrimas, que caían como diluvio en el bar.
Pablo al secarse sus lagrimas con la manga de su polera, se levantó y se metió la mano en el bolsillo de atrás del pantalón, saco su billetera y me mostró una fotografía, “¿Quién es?” Le pregunte con cara de extrañeza, “Mi mina poh huevon”. Pablo se volvió a sentar eso si, mirando la foto fijamente, mientras que yo servia dos vasos más de cerveza. “Piante, creo que estoy enamorado”, personalmente sabia lo que significaba eso, ya que Pablo era de esas personas que nunca se habían enamorado, es más, nunca lo había visto con una novia más de una semana. Al terminar esa frase, me reía de buena forma, le dije “¿Vo con mina y enamorao’?”, Pablo me miro y dijo “Puta la hueva, nadie me cree”.
La cerveza corría en nuestras gargantas, al igual que nuestro fiel amigo y asesino con perfume a nicotina que se encarga de hacernos sentir aun con vida. Marco Antonio Solís se hizo presente, al igual que las lágrimas de Pablo que volvían a desbordar pena. Yo lo quede mirando con cara de enfado, le dije “¿Hasta cuando rechucha llorai maricon?”, Pablo me miro y me pido disculpas (nunca entendí porque lo hizo). Luego de siete cervezas, Pablo levantaba la mano y me decía “¿Apañai con otra?”, el mesero llegaba con dos cervezas heladas sentenciando así mi respuesta. Pablo sirvió los vasos, hicimos el típico salud con la mano izquierda mirando a los ojos, tomamos un breve sorbo, Pablo deja el vaso en la mesa y me dijo “Piante, te voy a contar porque lloro tanto”, mientras prendía el último cigarrillo que nos quedaba.
Pablo suspiro fuertemente, miró hacia la mesa, puso un brazo en mi hombro y empezó ha hablar. “Piante, vo me conocí mejor que nadie. La dura que estoy enamorado. Cacha que le escribo poemas, la voy a ver, le regalo hueas y no me pesca ni en baja, o sea me dice te quiero y huea, pero no sé siento que no le intereso...Cacha que la otra vez, le dije puta que saliéramos pa’ estar juntos y la loca se fue con las amigas...lo peor de todo, es que las amigas le dicen que no le convengo y parece que la loca le compra a las amigas poh... ¿Que pensai vo?”. Tomé un breve sorbo de cerveza y le dije “Creo que tai’ puro hueviando”. Pablo se dio cuenta que había elegido a un pésimo amigo para aconsejarlo, mi honestidad le cayo como una patada en la guata. Le pregunte“¿Y por eso llorai tanto?”, Pablo permanecía en silencio, de alguna u otra manera se había dado cuenta que su problema no era tan grave, “No si sé que no es pa’ tanto, pero es que de verdad la quiero, la huea es que la loca no me pesca y eso me hace sufrir”. No sé si fue la cerveza o la melancolía de Marco Antonio Solís que seguía sonando que me hizo llorar un poco, es probable que penas acumuladas por mucho tiempo cayeran como juicio en mis pesados ojos. Pablo me miro y me dijo “Y vo, ¿Por qué llorai?”. Fue inevitable, una lágrima solitaria caía por mi mejilla, incluso la cerveza costaba que pasara por mi garganta "Ahora que lo pienso, a mi me pasa algo parecido, me gusta una mina y no le intereso...parece que todos los esfuerzo parecen ser tontos...A mi me gusta caleta, pero la loca nunca me pesca”, Pablo me miro y me dijo “¿Cómo se llama?”, “Pabla” conteste, acompañado de una triste sonrisa. El silencio fúnebre invadió nuestros corazones, al menos hasta que sonó el teléfono de Pablo, que sirvió para iluminar su cara con una sonrisa infinita “Piante hueon, me llamo esta loca...viene pa’ acá”. Luego de un rato, una silueta hizo pararse torpemente a Pablo de la mesa, se saludaron de un beso en la boca, yo solo atine a sonreírle. Alejandra se sento en nuestra mesa, tomo un sorbo de cerveza y evidencio nuestra condición de embriagues. Salí a comprar cigarros, como pretexto para dejarlos solos o quizás para acompañarme a mi mismo en esta soledad tan concurrida (me acorde de aquel poema de Benedetti). Al volver Pablo me abraza y me dice al oído ”Piante, estoy pololeando”, no recuerdo bien cuantas veces alzamos nuestros vasos plásticos para hacer un salud infaltable, aquella noche, reímos más de mil veces. Luego de dos horas y media, Pablo me dice “Ya huevon, nosotros nos vamos, ¿Tú Caminai?”, me decía Pablo mientras se iba incorporando, “No, yo me quedo acá... aparte quiero brindar porque murió Pinochet y aprovechar de pensar”. Un abrazo y un nos vemos pronto, sentenciaba el adiós de una tarde cargada de llantos y alegrías. Me quede abrazado a mi vaso plástico de cerveza, no paraba de pensar en todo lo que estaba pasando, Pablo recién había llorado por un amor no correspondido, que luego se transformo en un compromiso de sentimientos plasmados en besos y caricias. Me sentí alegre por Pablo, creo que en ese momento fue donde más extrañe a Pabla, y fue donde me sentí más solo que nunca.
Al termine el concho de cerveza que había dejado Pablo en la botella, trate de levantarme con algún hincapié. Me despedí del mesero al cual le regale tres cigarrillos y le deje saludos al “Fujy” (cuando lo viera). Camine con dificultad, no paraba de pensar en las lagrimas de Pablo, ni en la pena que tenia en el corazón, ¿Cómo era posible que Pablo me contagiara su pena?, honestamente me sentí como la mierda. Me senté en una banca solitaria de una plaza, prendí un cigarro y pensé en Pabla, en lo mucho que lo quería y en lo poco que me hacia caso; no quise llorar, pero ganas no me faltaron, finalmente creo que me quede dormido.
Vi el reloj, eran cerca de las 3 de la mañana, me paro de mi fiel banca y seguí mi camino melancólico a casa, que ganas de ver a Pabla y gritarle en la cara lo mucho que me gustaba, para demostrarle mis incansables ganas de quererla. Cruce la calle con algún grado de riesgo, solamente pensaba en lo feliz que debía estar Pablo, imagine escribirle ese día en un cuento, sentenciarlo con el mejor de los puntos finales, honestamente no pude, ya que el recuerdo de Pabla me clavaba la cabeza como martillo y me hacia tener una pena incierta en el corazón.
*Este cuento fue escrito hace algun tiempo...Saludos a Pablo, ya que las cosas han cambiado un poco, eso si, para bien. Un abrazo, ojalá vernos pronto para actualizarnos de nosotros mismo, acompañados por unas cuantas cervezas.
* y a ti, te quieroooo muchisiiiiisisisimo ! =D

domingo, diciembre 24, 2006

Cuando te extraño

Se me hace nocturna y sonámbula
La espera de tu renacer,
Para que te vuelva a celebrar
Y vestirme de fiesta
Cuando florezcas
Entre primaveras nubladas
Con soles azules
En la mitad de la agonía
De diciembre
Que termina sucumbiendo
Mi más pesada jornada
En los tiempos
En donde chocan tus labios
Con las penas de una partida
Sin mediaciones
Que terminen
En tristes lagrimas saladas,
Que no exageran un último adiós.

Siempre que te extraño
Reaparece mi compañero
De viajes y sueños,
Al cual le confieso
Mis emociones ocultas
Y juntos te inventamos
Los versos más honestos
Que puedas leer
En la cólera rabieta
De los días navideños,
Para que los puedas
Colgar en tu ventana
Para que te saluden
Y te cuiden
Cuando despiertes
En la irrealidad
De mundos mejores,
En donde la culpa
Por ver el reloj
Y te des cuenta
Que se te hizo tarde
Para volverme a besar
Nunca más golpe tu puerta.

Es probable que mis ideas
Naden en un sin fin
De juegos de infancia,
Que se revuelquen
En el júbilo de mí
Cognitiva inmadurez,
Pero eso no quita
Que no pueda construirte
Las lluvias tropicales
Más alegres que puedas
Haber vivido,
Y que saltes con furia,
Amor y rebeldía
En los charcos verdes
Que deje el torrente de lágrimas
Que vacía nuestro cielo,
Que por alguna u otra razón
Nos sirven para darnos cuenta
El sabor a ternura eterna
De nuestros jóvenes besos.

Cuando te abrazo al saludarnos
Cuelgo todas mis penas,
Mis escasos recuerdos de vida
Y todo lo que no necesito
En el perchero que aun no tienes,
Para lanzarme a capela
A la plenitud enorme de tus caricias
Que me vuelven a humanizar
Y a llenar de alegrías y sonrisas;
Ni siquiera el miedo a tropezar
Con algún sentimiento fugitivo
Me ahuyenta para no seguir
Dedicándote poemas,
Para observar por un segundo
Tu sonrisa cargada de felicidad,
Para observar en tus ojos
La cara que coloco
Al ver tú natural pacifico,
Y decirte en voz baja
Que te quiero
Como nunca e querido
A nadie
Y como nunca nadie
Te podrá volver a querer,
Porque ahora no me empeño
Para extrañarte
Y reafirmar
La necesidad que tengo
De ti en estos momentos,
Ya que cada milésima de segundo
Que cabalga entre nosotros
Me da los ánimos suficientes
Para quererte a mi modo
Y demostrarte lo especial
E importante
Que eres para mí,
Para cantarte
Mi mejor canción
Y que te des cuenta
Que cada vez te necesito.

Los días se vuelven auténticos,
En particular cuando
Te liberas de ataduras
Y tu corazón
Habla por ti
Y me recita
Los poemas más bravos
Que necesito oír,
Cuando me ladras en silencio
Los poemas menos educativos
Para enseñarme a enamorarte
En la limpia republica
Que dividen tus ojos,
Cuando planeo mi estrategia
Para robarte el corazón
Que tanto necesito
Por las noches.

La sorpresa
Y el nunca saber de memoria
Las rutas que debo seguir
Para decirte que me gustas,
Las utilizo
Como el mejor de los planes
Para maltratar a tu timidez
Que se sonroja
Cada vez que la beso
Con pasión y alegría,
Mientras que Calamaro
Nos acompaña
En la soledad sublime
De la pérdida de minutos
O en la infartánte espera
A que muera la tarde
Y vuelva a pensar en ti
Lejos de mi lado
Y te vuelva
A echar de menos.


* Te quieroo muchote !!

sábado, diciembre 16, 2006

C'est histoire d amour

El portazo que pegó Magdalena al salir de la casa de Emilio sentenciaba el término de su relación de casi 3 años. Emilio quedo perplejo mirando la puerta en el mismo lugar donde Magdalena le dijo que ya no lo amaba. Una solitaria lágrima caía por su mejilla, el cigarrillo que tenia en la mano se iba haciendo humo a la misma velocidad que colocaba en la radio aquel tema de Edith Piaf con el que conoció a Magdalena y le prometió amarla para siempre, aquella noche de invierno, nunca se oyó tan melancólica y tan triste a Edith Piaf.
Al despertar en la mañana no se sentía mejor, la pena inundaba el café que tenia Emilio en su mano, sintió que ya no era capaz de sonreír, ni siquiera los poemas que tanto le gustaba escribir lo motivaban. Tomó las llaves de su departamento y emprendió su retirada, se puso su gorro y empezó a caminar con la vista al suelo, se dio cuenta que aquella mañana era una de las más heladas que había vivido. Se detuvo en una esquina para esperar que el semáforo le diera la autorización para cruzar la Avenida, no paraba de pensar en Magdalena, en su sonrisa, en sus manos, en sus ojos, todo era un tormentoso y doloroso paisaje. Al llegar a la cafetería ordeno un café cargado y sin azúcar. Una mesera de pelo oscuro y sonrisa amable lo miró y le pregunto si estaba bien, a lo que Emilio contesto con un movimiento negativo con su cabeza; aquel café seguía con sabor a pena. En la radio de la cafetería anunciaban el estado del clima, decían que había 5 grados de temperatura a las 8.30 de la mañana.
Emilio, miró a su alrededor y advirtió que estaba solo, en ese momento la mesara se sentó con el, lo miro a los ojos en silencio fúnebre, Emilio saco un cigarrillo y levanto la cabeza para preguntarle “¿Qué me vez?”, a lo que la mesera contesto “Una pena que te esta matando”; los dos jóvenes se miraron, para Emilio fue inevitable no volver a llorar con angustia, eso si, aferrado a la mano de aquella mesera que trataba de entender el dolor de un hombre que se sentó para beber un café solo para llorar.
“Salgo a las 12, si quieres te acompaño a caminar” le dijo la mesara a Emilio, el cual respondió “gracias”. La tarde recién comenzaba, el cielo oscuro como noche seguía en su mismo lugar de siempre, el sol no apareció aquella tarde, la mesera del café se puso una bufanda verde y salio con Emilio a caminar por las frías calles Santiago, ni la lluvia fue capaz de ocultar las lágrimas que aun caían de los ojos de Emilio. “¿Por qué me acompañas?” le pregunto Emilio con su mirada aun pegada en el suelo, “Porque hace algún tiempo, decidí ya no amar más”, Emilio no entendió lo que decía la mesera, levanto su cabeza y le pregunto “¿Por qué?, ¿acaso te sucedió algo?”, la mesera lo miro fijamente a los ojos y respondió con un temeroso si acompañado de un triste llanto. Una bofetada de realidad golpeo a Emilio, los ojos de aquella mesera consternaron su corazón, se sintió tan tonto al llorar por algo con tan poca importancia. Abrazo por la cintura a la mesera como señal de aprecio o de condolencia, quizás para ambos, la mesera lo miró y le pregunto “¿Cuál es tu nombre?”, “Emilio, pero todos me dicen Tepian”, “Yo soy Javiera, y todos me dicen así”. Una sonrisa que escupió vapor se plasmo en las caras de estos jóvenes que iban caminando bajo la lluvia de julio en medio de Avenida Providencia, cuando el reloj marcaba las 5 de la tarde.
La lluvia paró, al igual que las lágrimas de los ojos de Emilio, que a esas alturas ya ni siquiera pensaba en Magdalena, la mesera lo había hecho cambiar su pena por una incógnita, Emilio quiso conocer mejor a su nueva y misteriosa amiga.
“Hace frió, si quieres vamos a mi casa a tomar algo” le dijo Emilio a la mesera la cual respondió con un movimiento afirmativo con su cabeza. A medida que iban caminando Emilio pensaba en lo triste que debía estar Javiera, en lo terrible que debe ser no volver ha amar por algo que paso hace tiempo, aun que Emilio no sabia exactamente lo que lo había pasado.

Al llegar a su casa, Emilio se saca su ropa mojada y prendió la estufa, Javiera se acerco a las fotos que tenia Emilio en la pared, “¿Este eres tú?” le pregunta Javiera apuntando la foto de un niño, “Si, cuando vivía con mis padres”, Javiera lo miro y le dijo que aun conservaba la misma cara.
El hervidor de agua estaba listo, Emilio saco dos tasas y el tarro de café. Javiera se sentó en la alfombra, se sacó se largo abrigo negro, Emilio que llevaba las tasas la miro y pensó en lo hermosa que era Javiera. “¿Te gusta Edith Piaf?”, le pregunto Emilio mientras soplaba su café, “Si, muchísimo” le contesto Javiera con una sonrisa. Por los parlantes de la vieja radio de Emilio comenzó a sonar el tema favorito de Javiera, que sin pensarlo comenzó a cantar en voz baja, Emilio le sonrió y le dijo “Con este tema conocí a Magdalena”.
La tarde comenzaba a morir, la noche caía como juicio en Santiago, la lluvia volvía ha aparecer, el frió que reinaba no era más agudo que la risa de Javiera y Emilio que conversaban de sus vidas, de los poemas de Benedetti, olvidando todas sus penas.
Javiera vio el reloj que Emilio tenia en la pared y vio que eran las 11.33 de la noche, Emilio rápidamente le dijo “Si quieres te puede quedar”, Javiera le dio las gracias mientras prendía un cigarrillo de los tantos que se habían fumado en aquella noche. “¿No crees que es raro como nos conocimos?. Hoy en la mañana lloraba por una mujer y ahora estoy cagao’ de la risa”, le decía Emilio a Javiera, “En realidad yo te conocía de antes”, una extrañada mirada cambio el rostro de Emilio que de inmediato pregunto, “¿De donde me conocías?” el silencio de Javiera no daba pie para sus respuestas, solo pudo decir “Yo también soy comunista”, Emilio la miro a los ojos, se acerco a ella y tomó sus manos “No importa de donde me hallas visto antes, lo importante es que nos conocemos”, Javiera lo abrazo fuertemente botándolo al suelo, al caer ambos rieron fuertemente.
Ya pasada las 2 de la madrugada la conversación cambio de dirección, Javiera miró a Emilio que estaba en silencio mirando a lo infinito de una pared, le dijo “Te voy a contar lo que me paso”, Emilio la miró con atención. Javiera apretó sus manos, se sentó en el sofá, trago saliva y comenzó ha hablar, Emilio escuchaba detalladamente como Javiera contaba su triste historia. Al terminar, Emilio no paraba de llorar, no podía creer que esas cosas pasaran en la vida real, abrazo a Javiera fuertemente, le beso la mejilla y le dijo “No estés triste ¿bueno?”, Javiera solo atino a mirar al suelo.
Al amanecer, Emilio y Javiera dormían juntos en el sofá, tapados con una vieja frazada de color café. Las gotas de lluvia aun caían en la ventana de Emilio que ya despertaba para ordenar un poco y prepararse el desayuno. Tapó cuidadosamente a Javiera, inevitablemente Emilio se quedo parado mirándola, acario su pelo, beso su frente, pensó en lo hermoso que seria estar alado de aquella mujer, se acerco a ella y en voz baja le dijo “Te voy a cuidar para siempre”.
Javiera despertó a los 20 minutos después, Emilio ya tenía el desayuno hecho, conversaron al compás de tostadas con mantequilla y el ruido ensordecedor de la lluvia que golpeaba en los techos de metal aledaños a la casa de Emilio, en ese momento, el reloj marcaba las 9.30 de la mañana.
Emilio miro fijamente a Javiera y sin pensarlo le dijo “Puede sonar precipitado...pero creo que estoy enamorado de ti”, Javiera quedo sorprendida por la declaración de amor de Emilio, un silencio incomodo pasaba lentamente por la casa de Emilio que esperaba pacientemente la respuesta de Javiera. “¿Que me dices?, ¿te atreves a volar conmigo?”, Javiera lo miró y le dijo “No puedo, me gustas, pero no puedo”. Emilio tomó un sorbo de su café, saco un cigarrillo y lo prendió con amargura, fue incapaz de preguntar el por qué de su respuesta.
Javiera tomó sus cosas y se fue, se despidió tiernamente con una sonrisa, dejando a Emilio nuevamente con su pena, fue incapaz de despedirse de Javiera.
Pasaron los días, Emilio nos sabía nada acerca de Javiera, no paraba de pensar en ella, una necesidad de tenerla en los brazos y no soltarla jamás le nació a Emilio el cual, salio corriendo a la cafetería donde trabaja Javiera. Al entrar al café, Emilio vio a Javiera preparando un café de maquina, una sonrisa honesta nació de sus labios, Javiera se alegro al verlo, quiso saltar de alegría, pero no lo quiso demostrar, quizás fue su timidez o porque llevaba en su mano una bandeja con café hirviendo a la mesa de Emilio.
“Aquí esta su café señor” le dijo Javiera a Emilio el cual respondió con una pregunta “¿Has pensado lo que te dije?”, Unos segundos de silencio demoraban la respuesta de Javiera, “si”, Emilio le volvió a preguntar “¿Y sigues pensando igual?”, Javiera suspiro y con un tono de tristeza en su respuesta volvió a repetir si.
Emilio tomo su café en silencio, mirando su reflejo en la ventana de aquel café, quiso llorar pero sus lagrimas no acudieron a su llamado, solamente atino a escribir en una servilleta un breve poema. Al terminar su café, Emilio se levanto y se dirigió donde estaba Javiera, la miró a los ojos y le dijo “Se que te gusto, se que quieres estar conmigo, pero tienes miedo a estar a mi lado...yo acá no pierdo nada, es más, yo lo dejo todo porque te quedes a mi lado, por lo mismo te voy a esperar todo el tiempo que sea necesario para que estés conmigo”, Javiera se acerco y le dijo en voz baja “No quiero que me esperes, no quiero que me ames, no quiero nada, no quiero hacerte lo que alguna vez me hicieron a mi”. Emilio le sonrío, le introdujo la servilleta en el bolsillo de su chaqueta y se retiro de aquel lugar, con una pena aun mayor, escondida con el disfraz de sonrisa.
Pasaron días, semanas y meses, Emilio seguía pensando desorbitadamente en Javiera, como era posible que en tan poco tiempo una mujer le robara el corazón de esa forma, como era posible que una mujer en tan poco tiempo le provocara aquellas sensaciones, ni siquiera Magdalena fue capaz de aquello, Emilio se sintió tristemente feliz.

El invierno ya había acabo, el sol de la primavera alumbraba Santiago y el mes de diciembre acompañada a Emilio que aun seguía pensando en el recuerdo de Javiera, de aquella tarde en donde la conoció y en aquella noche donde se enamoró por primera vez. Mientras cruzaba la calle acompañado de su fiel cigarrillo se percato que la cafetería en donde trabajaba Javiera había cerrado. Una angustia apretó el pecho de Emilio que en ese momento pensó “Nunca más la volveré a ver”.
Siguió caminando a paso lento, en sus ojos se notaba una tristeza enorme, Emilio aun no se convencía que nunca más volvería a ver a Javiera, una frágil y pequeña lagrima corría por la mejilla de Emilio que sintió la necesidad de tomar un café.
Entro a una cafetería que había cerca, ordeno un café cargado sin azúcar, miro a su alrededor y se percato que había una persona al fondo del café, lo cual no le llamo mayormente la atención. Mientras revolvía su café y seguía pensando en Javiera, una persona se sentó al frente de él, levanto su cabeza para ver quien era, su asombro era aun mayor que su pena, la alegría volvía a su corazón, Javiera le sonrió y le dijo “Hola”, Emilio casi no pudo hablar, no podía creer que Javiera estuviese ahí, solamente atino a decirle “¿Dónde has estado?”, Javiera le respondió “Tratando de que el miedo nunca más me separe de ti”, Emilio sonrió al igual que Javiera que le pregunto “¿Aun quieres invitarme a volar contigo?” Emilio le contesto “Te eh estado esperando para hacerlo”. Emilio no aguanto las ganas de besar a Javiera, tomó su mano y la miro fijamente a los ojos “Regálame un beso”, Javiera se rió un poco y le dijo que eso no se pedía, que odiaba las cosas programas.
Al salir del café, Emilio tenía una terrible duda, pensó que quizás Javiera se volvería a ir, por lo mismo le pregunto “¿Te piensas ir de mi lado?” a lo que Javiera contesto “No, esta vez me quedo contigo”, Emilio tomo sutilmente a Javiera por su cintura y la besó, una felicidad hermosa invadió el corazón de Emilio y una sonrisa tímida y tierna nacía de los labios de Javiera. Caminaron juntos, abrazos y enormemente felices, Emilio se detuvo para prender un cigarrillo, miró a Javiera y le pregunto “¿Realmente quieres volar conmigo?”, Javiera le contesto con su hermosa sonrisa “Si, ahora más que nunca quiero aprender a volar”. Emilio la volvió a besar, eso si, con muchísima pasión. Al finalizar el beso un te quiero se escapo de la boca de Javiera, Emilio sonrió y le contesto “Yo igual te quiero, pero mucho”, Javiera se alegro, metió su mano al bolsillo y le mostró la servilla con el poema que Emilio le había escrito “Es quizás por este poema, que me convencí a volar”. Emilio Tomo su mano y siguieron caminando, se perdieron en la multitud delirante de personas que transitaban por aquella calle. Lo último que se supo de ellos es que viajaron recorriendo América Latina, echando a volar todo el amor que se tenían. Es probable que nunca hallan vuelto...y ¿Para que iban a volver?, si ahora, habían aprendido a volar.

viernes, diciembre 15, 2006

Mientras duerme una lepidoptera

Ya es de noche,
Ahora quizás duermes,
Con el peso de tus ojitos
Que te juzga con sueños
De tardes con descansos
Luego de una jornada
Brutal de tos seca y
Estornudos frustrados,
Duermes con la tranquilidad
De saber que viajaras,
Mientras yo me desvelo
Escribiendo y leyendo
Solo para estar un poco
Más cerca de ti,
Para cuidar de tus sueños fugitivos
Que huyen para no ser pesadilla,
Para no ser sueños
Sin concretarse
En la magnitud de tus deseos.

A lo mejor Duermes
Acaramelada de ilusiones,
Despreocupada del poema
Que hoy te escribo
Para darte mis buenas noches
Del único modo que sé,
Duermes tranquila, sin prisas
Sin las leyes hipócritas
De presiones que obstaculizan
La bienvenida de mis versos
Para que puedas dormir sin paz,
O a lo mejor,
Para que puedas soñar
Con el mundo
Que pretendo regalarte
Cuando la historia nos llame.

Esta noche,
Tan calurosa y tan marcada de fiebre
Te pienso así,
Descansando
Soñando sin necesidad de mí,
Soñando con la chinita
Que montas todas las noches
Para viajar sin retorno graso
A la realidad caótica,
Esa que aun no comprende
La gracia de soñar, de volar
En tierras ajenas a estas,
Más agradecidas
Y amables
De nuestro intento de
Sonreír con pureza.

A lo mejor sueñas
Con la sensación de haber pasado
Un día completo
Con este pobre y alegre
Intento de poeta enamorado,
Que no hace más
Que moldear sin arcilla
Los nuevos pulsos de tu corazón,
La nueva sensación de vitalidad
Que tienes cada vez
Que lees unos de los tantos
Poemas que termino escribiéndote
Sin el arrepentimiento
De ver la hora
Y saber que ya se me hizo tarde
Para volverte a pensar.

No logro concentrarme en nada,
Mis ideas se nublan,
Solo pienso en viajar,
Irme lejos para olvidar,
Para recordar, para vivir,
O quizás para dormir contigo,
Pretendo viajar a tu lado,
Tomar tu mano izquierda,
Esa tan firme
Y tan llena de rebeldía
Y llevarte a pasear
Por nuestros montes
Plagados de historias
En donde buscaremos el cielo
Que reclame nuestros
Modestos esfuerzos por cambiar
Todo esto.

Nuestro viaje es el
De los pajaritos
Libres como tú
Sin ataduras de vínculos,
Intento llevarte a volar
Para olvidar las penas,
Los recuerdos
Que caen como bombas
En nuestros corazones
Y nos hacen pesados los días,
Cargados de llantos secos,
De innecesario torrentes
De amarguras
Que no nos sirven
Para construir nuestra propia realidad
Que no es más
Que quererte hasta que deje
De soñar mientras camino.

Ahora que duermes,
Te imagino acostada,
Sin pensar
Que ahora te escribo un poema
Que es solo para ti,
Que lleva tu aroma
En cada letra que invento,
Como mis besos y abrazos
Que te regalo en las tardes
Más calurosas
En la que apoyas tus esfuerzos
En pequeñas caricias
Que me hacen alegrar
Mi extraña vida.

No pretendo obligarte a que me quieras,
No pretendo quererte sin ganas,
No pretendo no enamorarme
De tu risa tan humana,
No me cabe en la cabeza
No regalarte mi ternura constante
En cada segundo que pueda,
Siempre que puedo pienso en ti
Y eso me hace acercarme
Un poco más
Al estado de inconciencia emocional
A la que quiero llegar,
No quiero entender
El por qué te quiero,
No le busco explicaciones
A mis besos y abrazos,
Me dejo llevar
Por el iracundo mar
De caricias que te pueda dar
En la incalculable espera
De nuestro viaje
Que lleve como vanguardia
Un solo sentimiento.

Mientras duermes
Y sueñas con mundos mejores
Te mezclo las palabras precisas,
Las únicas que encuentro útiles
Para darte mis buenas noches,
Para volverte a pensar
Con los globos rojos que lanzas al cielo,
Quizás para ver nuevamente mis ojos
Plasmados en los tuyos,
Te escribo para volver a cuidar tus sueños,
Para imaginar que te llevo en mi mochila
Intentando el rapto perfecto
Sin la necesidad de pagos posteriores
Ya que no te cambio por nada,
Es quizás que te escribo esta noche
Para soñar que estoy a tu lado
Acariciando tu pelito
Y prometiéndote en voz baja
Para que no despiertes,
Que te voy a cuidar
Ya que ahora
Eres mi compañera de sueños,
Viajes y besos.

* Eso si, la Lepidoptera es solo mía !

martes, diciembre 12, 2006

Confesión publica

Con que tipo de palabras
Puedo conjugar o describir
Lo feliz que estoy,
Lo feliz que me haces
Al sentir tus manos combinadas
Con las mías
Cuando me besas sin reparos
Ni demoras escusadas,
Realmente no sé
Que colores se conjugan
Para pintar tú nombre en el cielo
Para que me sirva de sombra
En los días donde el sol
Tortura como nunca
Pero no logra asesinar
Las irremediables ganas
Que tengo de estar a tu lado
Mordiendo el espesor contemplativo
De las películas que me acuerda a ti
Y se me hacen sucumbir
En suspiros y sonrisas
Honestas y amables.

Las mañanas me saben a tus besos,
Por lo mismo me encanta
Saborearlas como caramelos,
Las tardes se vuelven esperas inhumanas,
El cemento de las calles
Mi mejor ruta vertiginosa
Para estar a tu lado,
El cigarrillo de mi boca
Mi acompañante perfecto
Que no se queja
En su muerte humeante,
Cargada de esperas.

¿Como no voy a estar contento?
Si es ahora que sonrió para ti
Con letra mayúscula de amor
Donde me entrego sin ventajas,
Sin atrasos y sin rencores,
El mañana me parece lejano y tosco
Hambriento de lágrimas y penas,
El futuro imparcial y oblicuo
Pero en una construcción
Latente de nuestra realidad,
De nuestra vidas
Que en las tardes se juntan
Para celebrar
Mi bienvenida paciente,
Mortal,
Palpitante de primaveras vagas.

Llegaste como espasmo de violeta,
Te bajaste de una nube
Que no alcance a divisar,
No tenia pensando regalarte mis sentimientos,
Pero ya lo hice
Y lo mejor es que no me arrepiento,
No te alcance a calcular,
No me diste el recado
De tu visita,
Quizás eso es lo que más gusta,
El no programar tu vida ni la mía,
Sino aprender a vivir en una selva
Inmensurable de emociones
En donde tomas mi mano para no perderte
En el intento de cruzarla.

Tu fragilidad táctil,
Tu silencio cuando reposas en mí,
Tu habilidad para reírte
De las cosas más sencillas,
Para llorar sin vergüenza
Y desbordar toda tu ternura
Que me cautiva
Y me hace alegrarme
De poder ser yo
El dueño de tus te quiero
Y de tus labios
Que hoy se vuelven
Mi droga perfecta para elevarme
Fuera de toda esta
Inmensurable realidad
Que nos golpea
Como bombo de estadio,
Como luces que chocan con el sol.

Cuando tomo tus manos
Es imposible no sentir las ganas
De no soltarla jamás,
Cuando reposo en ti
Y mis sueños se escurren como mantequilla
Es cuando más deseo que estés acá
Para mirarte en silencio,
Para tener la imagen perfecta de ti,
Para concretar los ciclos de vidas
Que nos toca
En la racional idea de vivir,
En la alocada carrera
En la que nunca participamos,
Ya que no tenemos prisa para el amor,
Porque es imposible alcanzar a verlo
Cuando nos golpea.

Los cigarrillos,
Los cafés,
Las risas,
Los besos,
El silencio,
Tiene una identidad distinta cuando estás acá
Se vuelven parte de un solo sentimiento
Que desbordar humanidad
Que ni el mejor de los poetas
Logra percibir,
Ni siquiera los osados e intrépidos
Pajaritos que vuelan libre
Logran Apreciar
Lo que hoy yo tengo
Y no quiero perder.

Esta noche
Te puedo confesar
Que soy feliz contigo,
Que al fin comienzo a escribir
Los poemas que más me gustan,
Los que llevan mi inspiración
Plasmados en tus acciones
Como apellido,
Comienzo a soñar con los viajes
Fuera del planeta,
Comienzo a tener tantas cosas,
Eso si,
Siempre a tu lado,
Las velocidades de mis emociones
No las logro medir con reglas,
Ni con calculadoras, ni con calendarios,
Mi cariño extenuante
Es totalmente cualitativo,
Es enormemente enamorado,
Es mi excusa perfecta
Para decirte bajito
Que me gustas
Y mucho,
Aun que no te lo repita
Y te lo grite en la cara.

Nunca pienso en descansar,
Mucho menos si te tengo a mi lado,
No me quiero perder ni un segundo de ti,
Ni los bosques,
Ni los montes,
Ni las olas del mar,
Me causan emoción alguna
Que sustituya las que tú me das.

Honestamente,
Te confieso
Que soy feliz contigo,
No te quiero jurar nada,
Quiero concretar mis palabras,
Mis acciones y mi rebeldía
Tomado de tu mano,
En las noches en que
Solamente te quiero dar mis agasajos
De la única forma que sé,
De la única manera que entiendo
Como expresar mi ternura
Sin caer en regalos baratos.
Honestamente,
Te confieso
Que te extraño cuando no estás,
Por las noches miro a la pared
Buscando una imagen tuya
Para dormir y soñar
Que duermo pensando en ti,
Lejos de todo y nada,
En las inexplotables tierras
De tu corazón
O quizás del mió.

Te confieso con toda franqueza
Que te quiero y mucho.

sábado, diciembre 09, 2006

Ilegalmente Soñador

No sabes cuantos papelitos
Gasto a diario al tratar
De escribirte un poema
Que no caiga en lo trillado
En lo falso,
Ni en lo tonto,
Son noches enteras
En las que te intento describir
Tus ojitos tan llenos de vida,
Redondos y tiernos,
Son tardes de colores
Las que pinto
Para inspirarme en ti,
Son mañanas calidad
Las que te acompañan
En tu viaje sin retorno
A tu rutina melancólica.

No te veo,
Sin embargo te imagino
En el mundo que hacemos
Ese en secreto,
Silencioso,
Sin bienvenidas tontas
Sino que con versos
Que te hacen sentir apreciada,
Quizás importante,
Por que es así como te quiero,
Por que eres especial para mí,
Porque no te amo a lo común,
Quizás es por eso
Que no te puedo decir mi amor,
Mi vida, mi sol,
Porque eres más que eso,
Eres mi razón de soñar,
Mi razón del por qué
Intento cambiar el mundo
Sin que me cambie a mí,
Te quiero como solo
Te puedo querer a ti,
Porque eres única
Y lo mejor de todo
Es que te pienso
Como si fueses mía,
Por lo mismo hago fiesta
Cuando oigo tu risa estallar,
Cuando lanzas estrellas
Por tus ojos,
Incluso las esquinas
Donde las sombras
Vuelven a tener valor
Aplauden tu aparecer
Tan provisto de alegrías
Tan silencioso,
Tan lleno de ti,
Autentica y hermosa.

¿Y como no vas hacer importante para mi?,
Si eres la dueña de mis poemas,
Mi inspiración permanente
Para dedicarte mil versos,
Mil canciones,
Miles de sueños,
Millones de viajes,
Sin cansarme,
Que suspiro sin ver tus ojitos
Que me río bajito
Para no ser descubierto
En nuestro mundo
Tan golpeado por el de otros,
Tan envidiado por el resto
Que aun no vive la irrealidad
De nosotros,
Por lo mismo
No comprende nuestra locura
Que no es más que vivir.

Aun que no lo sepas
Siempre estoy acá,
Listo para ti,
Nunca me canso de escribirte,
Estoy en la espera permanente
De que me des tu mano
Y me lleves donde tu quieras
Allá donde no conozcas a nadie
Y logremos llorar o reír
Pero al fin juntos,
Para revolcarnos en nuestro amor
Y no ocultarlo jamás.

Disfrutemos la irrealidad,
No le busquemos lógica
Al mundo que construimos
Constantemente en nuestras
Cortas conversaciones
Tan llenas de alegrías para ti,
Disfruta sin cuestionar,
Ríe sin necesidad de un chiste,
Bésame sin la profecía
De sentirte obligada
Por regalarte mi vida,
Cierra los ojos,
Que hoy día te propongo volar
Sin alas ni nada,
Solamente volar
Como tú lo sabes hacer,
Por que ahora me convenzo
Que puedes volar
Pero aun le tienes miedo,
Por eso te quedas
En este mundo tan feo
Pero al menos,
Intentas huir nadando
En los mares interminables
Que te hago para estar juntos.

Cuando desapareces muero
Terriblemente me desangro
Sin lágrimas, sin penas
Solo sangro por dentro,
No articulo palabra alguna,
Los cigarrillos se me hacen pocos,
Las palabras torpes,
Las ganas de correr y abrazarte
Me las guardo,
Quizás porque no sé correr
O quizás porque no sé donde estás,
Por lo mismo trato de no dormir
Para pensar en ti,
Para no desconectarme de ti,
No vuelvo a la realidad
Al caer nuestra conversación
Tan carente de emociones táctiles,
No pertenezco a la realidad,
Soy ilegalmente soñador,
Por lo mismo me quedo acá
Esperando a que llegues,
Escribiendo poemas, fumando,
Para ver cuando tomas tus maletas
Y emprendes el viaje junto a mí
Hacia donde ni el sol nos toque,
Huyamos del aburrimiento,
Hagamos que todo valga la pena
Sin la necesidad de tener que esperar
Que aparezca un angelito
Para hacerte sentir feliz,
Importante
O quizás especial,
Ahora te digo
Que estoy yo para hacerte feliz
Todos los días que pueda,
Déjame intentar darte motivos
Para vivir, pero junto a mi,
Déjame convencerte que hoy
Podemos besarnos sin conocernos
Sin tocarnos, sin vernos
Solo besarnos como tú me besas,
No le temas al futuro,
No le temas a lo que no haz hecho,
No le temas a nada
Que en este viaje
Decidí cuidarte para siempre
Porque ahora eres mía
Sin contrato ni papel de por medio,
Solo eres mía
Porque yo soy tuyo,
Y así nos comprendemos,
Eso si,
Cuando no lo logre
O te aburras de viajar,
Despertemos de este viaje
Para estar nuevamente separados
En la realidad que tanto odiamos
Pisando mierda,
Sentados frente al computador,
Extrañando aquellos tiempos
En los que pudimos volar
Tan lejos de todo esto.

jueves, diciembre 07, 2006

Secreta tarde

El sol entraba por la ventana, despacio, amarillo, con algo de abulia en sus rayos que proporciona un calor de mierda y una luz muy especial que iluminaban los ojitos de aquella mujer que me miraban tiernamente mientras me preparaba para almorzar. Recuerdo que mientras Revolvía los tallarines con salsa blanca, un pequeño perrito intrépido, mordía mis pies para luego acostarse a dormir y descansar de su rutinaria y joven vida. Comí rápidamente, tenía un hambre acumulado de hace ya dos días de largas noches sin dormir, sin embargo ese no fue motivo para darle las explicaciones del por qué vivía y me negaba a caer en vidas pasajeras plasmadas de rutinas. Al terminar de almorzar, fúmanos y escuchamos música, al compás delirantes de nuestras conversaciones de vidas pasadas, de sueños, de juergas y cuantas cosas más, mientras se limpiaba el rojo a frutilla que tenia impregnado en sus dedos; realmente ni el sueño, ni el calor, ni la presión del trabajo para mañana de geografía me hacían despegarme de ella, de sus ojitos redondos y amables, de su sonrisa tan llena de emociones vivas y latentes que me hacían perderme en los sueños más irreales de las tardes de diciembre, en las cuales nunca estuve tan fuera de este mundo. Como ya es mi costumbre, nunca me podía quedar quieto en un solo lugar, me paraba, me volvía a sentar, fumaba, caminaba y hacia las típicos movimientos que la gente me dice que pare de hacer.
Recuerdo que ella tomo una bolsa de nostalgias, me mostró su historia descrita en pequeños papeles de colores, con promesas lanzadas al aire, le sonreí el hecho de que las guardara por tanto tiempo, le conté que yo nunca guardaba cosas, quizás las más importantes, como medida irremediable para recordar que alguna vez hubo gente que me aprecio sin necesidad de la amabilidad hipócrita.
La tarde pasaba lentamente, mientras por la ventana, se podía observar a los árboles moverse con el viento de primavera; realmente tuve una extraña sensación de tranquilidad, me olvide por un momento de todo, pare el mundo solo para que estar un segundo con aquella mujer, que observaba a sus primas como jugaban con el perrito, que había despertado recién por la inminente irrupción de la niñez.
La vi caminar, desplazándose hacia mi, en ese momento pensé “Puta que es linda esta mina”, fue justo ahí, cuando me termine de convencer que me gustaba, pero que gustaba todo de ella, que la quería enserio. El corazón se me apretó al pecho, mis ojos no parpadeaban, quizás como un esfuerzo para no perderme un segundo de ella, sonreí de felicidad, no podía creer que estuviera a mi lado, una mujer que me diera tales sensaciones en tan poco tiempo, en un espacio tan reducido, en una tarde tan tranquila como aquella, en la que volví a reencontrarme con la parte de mi, que aun no conozco.
El jugo nos parecía eterno, Julieta Venegas sonaba por tercera vez, un silencio profundo entró por la ventana, pero no acallo las ganas de mostrarme su mundo, por lo mismo, la miraba con ojos de aprendiz, dispuesto a entender su vida, para concretar la formula precisa para combinar nuestros colores de vida en uno solo.
Cuando el sol decidió acostarse, prendí un cigarro y coloque a Edith Piaf, para acordarme de aquel sueño que tuve, ella con paso ligero llego a sentar a mi lado con una foto de alguna navidad pasada en sus manos. El suelo funciono como el mejor de los sofás. Me hablaba de todo, menos de lo que sentía, en ese momento no la pude juzgar, solo atine a mirarla y oírla, quizás como terapia para mi irremediable vida tan llena de emociones de aquel momento, en que pensé, en que no quería que aquella tarde muriera nunca, me daba miedo incluso ver el reloj y darme cuenta que el sueño de un día debía terminar.
Tuve que sentenciar la tarde tomando mi gorro y mi mochila, emprendimos camino al paradero de la micro, fue en ese momento que la quise besar como nadie la ha besado y decirle al oído ese te quiero eterno que espera en la fila de los impacientes, tomar su mano y no soltarla jamás, recitarle los muchos poemas que llevan su nombre como punto final, o simplemente invitarla a viajar y soñar en el mundo que le pinto todos los días en la que la pienso. Un simple beso en la mejilla daba por concluida una tarde especial e inolvidable con ella. Santiago lo sentí tan vació cuando ya estaba en la micro, con la soledad de copiloto, sacando el librito rojo de mi mochila, el cual no pude entender, porque solo tenia en la cabeza, su carita y su risa tan llena de humanidad, que me hacia sonreír solo en mi largo camino a casa, en donde fue inevitable no dormir pensando en ella.

* ¿Cuando se repite? ... Gracias por el almuerzo !

miércoles, diciembre 06, 2006

Te propongo un trato

Te propongo un trato,
Te cambio mil poemas
Por una chinita de tus sueños,
Con alas gigantescas
Para construirte
Mis anhelos con sus alitas
Y dibujar en el cielo
Los planetas que nunca
Te e dibujado
Y que aun te debo,
Como aquel beso de buen día
Y el café que aun no nos bebemos
O ese cigarrillo nervioso
Que se hace humo
De tanto esperar.

Esta noche me acompaña
Mi fiel café colombiano
Solo para esperar
A que despiertes
Para cambiarte
Los mil poemas
Por tu chinita de los sueños,
Cambiarte flores hurtadas
De la casa de la esquina
O simplemente cambiarte
Mis ganas de que estés acá,
Acompañándome,
En mi larga espera a que despiertes,
Para cambiarte mis poemas
Por tu chinita pintada de sueños.

Se me hace inmensamente
Larga la noche,
Casi no pienso en morir,
Fumo y miro
Estrellas a lo lejos
Con mi ilusión de niñez
De ver algún día
Un asteroide naranjo
Con un niño arriba
Cantando mis poemas
O tal vez prestándome
Su asteroide,
Para sacarte a pasear
Pero no en este mundo
Sino en otro,
En el que quieras estar
Donde estemos solo los dos
En un infinito golpe de risa
En donde pueda construirte
Sin permisos
El perfecto verso que te prometí
Para volar como pajaritos libres,
Para nunca quedarnos quietos,
Porque vamos aprender a vivir
En nuestro eternos sueños
E inventar las alas
Para nuestro largo vuelo.

Te propongo un trato
Pero esta vez le quito reglas
Y le pongo sentimientos,
Espero que los mil poemas
Que te voy a cambiar
No te los tenga que escribir
Sino te los tenga que besar
Para que los leas
Donde quiera que estén,
Para que los recites
Sin necesidad de estar ahí,
Ya que pretendo estar
Naufragando en tu sonrisa
Amplia y serena
Que hoy me hace
Tener la idea
De cambiar mis palabras
Por tus sueños nocturnos.

Quizás te resulte difícil
Cambiar tu chinita acariciada de sueños,
Por mis torpes poemas
Cargados de nicotina,
Pero casi no me queda nada
Para cambiarte,
Salvo mis infinitos te quiero
O mis motivaciones para escribirte,
Mis sueños los construyo
Pero son para los dos,
No tengo dinero,
No tengo castillos
Que ofrecerte
Para vivir en la falsedad,
Pero tengo toda una vida
Para que volemos,
Con o sin chinita
Pero volar juntos hasta
Donde no podamos descansar
De nosotros.

Te prometo no escribir
Poemas burdos o copiados,
De tristezas o amarguras,
Mi inspiración ahora
Se centra en ti,
Al menos intento ser honesto,
Como mis sentimientos
Que se apoderan de las letras
Que hoy te formulo
Para crear
El primer poema que intentare
Cambiarte,
Para hacerme un poquito
Hacia ti.

Mientras duermes
Sin pensar en mañanas
Vestidos de multitudes,
Intento cuidar tu respiración,
Para que nunca te falte
Y no te ahogue el desaire,
Cuido tu sonrisa
Para que nadie me la robe,
Intento estirar mi mano
Para acariciar tu pelito
Y duermas más tranquila,
Ya que esta noche
Te cuido entera,
Porque esta vez
Te propongo un trato
No del común y corriente,
De esos pasajeros
Con retorno fácil
A lo rutinario,
Sino un trato más humilde,
Un trato que será nuestro,
En silencio y coqueto,
Te cambio un trozo de historias
Por un trozo de tus sueños,
Para cubrirme de ellos
Y caminar a pleno sol
Y no queme la piel
Con envidias burdas.

Por esta noche,
Déjame soñar contigo,
Permite colarme en tus sueños,
En tu necesidad de tenerme,
En tus caprichos tan tiernos,
En tu vida después de la vida,
Por esta noche,
Déjame escribirte el primer poema
De los tantos que te haré,
Para que no te aburras de mí,
Para que ilumines
El lado oscuro de mi alma,
Que aun no te desnuda,
Permíteme que te cuestione
Para no conocerte jamás
Y hacer de tus sueños
Aun más profundos que los míos,
Ilusionarme con tus aventuras,
Vivir mis días
Aferrado a tus incrédulos dedos,
Que me dejaran partir
El día que nos llame
La historia.

Probablemente no compartes
Mi forma de ver la vida,
De pensarte,
De actuar,
De morir,
Quizás no aceptes el trato
Que esta noche te propongo,
Pero da igual,
De todas formas
Te haré miles de poemas
Porque no hago otra cosa
Que escribir en mis pasos
Los versos más cautelosos,
Para dedicártelos
Y tatuártelos en los brazos
Para que nunca se te borren,
Ni caigan en la desesperación
Del olvido.

Esta noche te propongo
El trato más humano
Que conozco,
Te cambio este poema
Por un beso,
De esos suaves y eternos
Que aun me debes,
Te propongo cambiar
Tu vida pasajera
Por una vida de vuelo,
De sueños, de sonrisas,
Exterminar el aburrimiento
Y reír sin tapujos previos,
Te propongo esta noche
Cambiarte mil poemas
Pero ya no por tu chinita
De tus sueños,
Sino por tu
Abrazo irremediable
Que me ampare de la soledad
Que hoy siento
En la espera de tu despertar,
Te propongo que te quedes conmigo
Te propongo estar acá,
Para pensarte como quiero,
Para nunca prometerte
Lo que no haré,
Esta noche te propongo
Miles de cosas,
Pero todas a tu lado,
Esta noche te ofrezco este trato,
¿Aceptas?